Quién lo duda, las innovaciones tecnológicas han revolucionado el mundo. Entre otras cosas porque nos ofrecen la posibilidad de cuestionar paradigmas y límites. Los documentales no escapan a esta ola y sus creadores se han lanzado a la deconstrucción. El resultado son algunas producciones documentales que han roto con todo en la última década ¿Por qué no?

Un post sobre documentales no nos pareció suficiente para ilustrar las innovaciones que el siglo XXI ha traído a esta industria. Así que hoy nos atrevemos con un nuevo enfoque sobre el género documental.

Y decimos género por decir algo, porque, como ya adelantamos en nuestro anterior post, ya existen varios especialistas que aseguran que la diferenciación entre géneros es algo anacrónico.

La tecnología ha difuminado los límites en todas sus vertientes, en cuanto a estructura, metodología, recursos, estilo y hasta a nivel conceptual. Y como ejemplo hemos elegido estas tres producciones documentales que han roto con todo lo estipulado en la última década:

1. El primer documental es una obra de arte periodística, tanto como para enganchar a cualquier audiencia con un tema tan trillado como es el caso de OJ Simpson. A lo largo de sus casi 8 horas de duración, esta serie documental araña la pintura bajo la que se esconden algunos de los problemas más arraigados de la sociedad norteamericana y consigue pintar un retrato bastante aséptico de la misma. Pero lo que más nos gusta de OJ Made in America es que consiguiera colarse en los oscars a pesar de ser un formato televisivo.

 

2. The act of killing rompe con todo, absoluta y rotundamente. Coge un hecho real, las matanzas de Indonesia, y una cámara, y se los entrega con un lazo a los responsables de las muertes para que hagan con ellas lo que quieran. Y estos nos muestran su particular visión surreal de su vida a través de un constructo imaginario y desequilibrado de humor y terror.

Y cuando por fin hemos empatizado con la normalización del asesinato de estos dos particulares directores, el regalo se vuelve un caballo de Troya que destruye su seguridad en sí mismos y resquebraja la legitimidad que se han creado a lo largo de los años. Se miran en el espejo de una pantalla y se quedan sin chistes, solo la sombra de la duda: ¿Héroe o monstruo?

 

3. Exit through the gift shop es como todo lo que hace Banksy, arte callejero, satírico, un poco Dadá y una burla al sistema. Tanto que hay quien lo considera un mockumentary. Lo genial de esta obra es que es posible que rompa hasta con el elemento definitorio del documental por excelencia: la no-ficción, pero nadie puede afirmarlo con certeza.

 

Es posible que Banksy, como un anónimo Orson Welles haya cogido el género documental, lo haya roto en pequeños pedazos y haya hecho una nueva obra con él. Y esa posibilidad nos encanta.

Porque refuerza que ser valiente y enfrentarse a los convencionalismos, tiene su recompensa. Y porque demuestra una vez más que este siglo y la tecnología a nuestro alcance nos acercan cada vez más esta posibilidad. Y sobre todo porque apuntala nuestra teoría de que esta industria todavía tiene muchísimo camino por recorrer de la mano de la tecnología.

Uno de esos pasos pendientes, como siempre decimos, es el modo en que se compran y venden las producciones. Si quieres vivir con nosotros el inicio de la distribución online, hazte ya una cuenta en MediaBank y empieza a subir tus contenidos.

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