Los especialistas lo tienen claro, es la edad de oro de los documentales. La tecnología lo ha permeado todo y ha difuminado los géneros y, como no podía ser de otra manera, los documentales no han escapado a su influencia. Por si no lo tenéis claro recogemos varias obras de la última década que creemos que ejemplifican muy bien las últimas tendencias. ¡Y que brille la no-ficción!

A medida que aparecen las nuevas tecnologías, los géneros se convierten casi en un anacronismo. El último siglo vio como los documentales eran relegados a producciones de segunda y condenados a horarios de baja audiencia en la televisión. Sin embargo, la aparición de las nuevas plataformas ha situado a todos los géneros codo con codo y ahora la única diferencia entre uno y otro es la preferencia de cada espectador.

Esta democratización en la industria sucede, además, a todos los niveles. Ya hablamos el otro día de lo que ha supuesto la aparición de aparatos como los drones capaces de poner al alcance de la mano de casi cualquiera lo que antes estaba reservado a los blockbusters.

Pero va mucho más allá. ¿Que los documentales tienen que tener un narrador omnisciente, imágenes emotivas, un hilo narrativo tradicional, y un montón de bustos parlantes?¿Quién lo dice? Los más valientes han desafiado estos paradigmas y ya se atreven con casi cualquier cosa en esto de la no-ficción. Tanto, que utilizan recursos y estilos propios de cualquier otro género cinematográfico ¿Por qué no?

Los documentales están retomando su legítimo lugar en la industria y no lo decimos solo nosotros, hay incluso quien se atreve a afirmar que este siglo es la edad de oro de los documentales. Para ilustrar esta tendencia hemos elegido los siguientes 4 exponentes:

1. Si hay un género capaz de cambiar el modo en que vemos ciertas cosas, ese es el documental. Este es un claro ejemplo de ello y dudamos que alguien pueda volver a pisar un delfinario después de verlo sin sentir cierto remordimiento. Podríamos haber elegido Black Fish (también muy recomendable) pero The Cove es más valiente todavía que este, un auténtico ejemplo de activismo. Cuidado con él, algunas de sus imágenes pueden herir vuestra sensibilidad.

 

2. Waste Land es uno de esos documentales que gustan a todo el mundo, de los que te dejan con un buen recuerdo en el cuerpo y cierta esperanza por la humanidad, algo raro en este género. Quizá por eso sea de los favoritos de la audiencia, o quizás simplemente sea porque es capaz de encontrar belleza en el lugar más insospechado.

 

3. Este documental sobre Amy es como una de sus canciones, o como toda su vida, vibrante, desgarradoramente triste y un intento desesperado por huir del sensacionalismo. Pero sobre todo nos gusta porque nos hace reflexionar como sociedad y nos recuerda la razón por la que Amy se hizo famosa: ni la bulimia, ni los escándalos, ni la droga, ni siquiera su pelo o su khol corrido; sus canciones, nada más.

 

4. El primer Planet Earth ya era una maravilla, pero la BBC evolucionó con la tecnología para traernos una secuela que es una obra de arte en 4K. Cámaras por control remoto, drones o estabilizadores convierten a Planet Earth en el documental de naturaleza por antonomasia de la última década y lo mejor de todo, si su objetivo es que nos volvamos a enamorar de la vida, de nuestro planeta y de este género, lo consigue, sin lugar a dudas.

 

Nadie duda ya de que este tipo de producciones está a la altura de cualquier otra obra cinematográfica y el camino está hoy abierto para que alcancen el lugar que se merecen.

Pero como siempre, nos ofrecemos a ayudar a que este camino sea más fácil.

Ya sabéis si tenéis documentales que queráis comercializar, no tenéis más que subirlos a MediaBank y dejar el resto en nuestra manos. ¡Atrévete a Brillar!